"El amor en tiempos de guerra", cuento de Julio César Medina Cervantes
- Irlanda Tena Lúa
- 1 mar
- 4 Min. de lectura

Había un chico llamado César, de 15 años de edad, que vivía con su familia: papá, mamá, hermano y abuelos. Tenía un conflicto consigo mismo, problemas que le empezaron a causar una mancha negra imaginaria que cada vez se fue haciendo más grande. Esto se debía a que sobre pensaba, problemas, riñas y, sobre todo, trataba de ser perfeccionista. Esto siempre ha sido un problema para platicar con otras personas o socializar. Siempre se aparecía una mancha en la cual, cada vez que empezaba, se ponía nervioso, siempre tembloroso e, incluso, muy serio.
Esto se debe a problemas de secundaria. Esto fue el problema del estrés, así le dice a la mancha negra que empezó como una simple mancha oscura como el abismo y, con el paso del tiempo, fue tomando una forma tan idéntica a Cesar como si fuera una sombra que lo persigue y lo atormenta siempre.
El estrés ha provocado que cambie de opinión sobre las cosas, a no dejar brillar a Cesar totalmente, haciéndole cambiar de opinión, siendo discreto, y, sobre todo, desconfiar muchas veces de él o de las personas que lo rodean, de que si está haciendo bien las cosas, que sí debería de dejar todo lo que estaba haciendo.
El estrés se siente en cada lugar y en cada momento, no importa lo que haga, simplemente me domina y me ahoga en su oscuridad total. Siempre ha estado rodeado de su familia, que lo apoya, pero cada vez se notaba más en su rostro, con ojeras, el pelo despeinado, sin ganas de hablar y solo estar escuchando música. Para él, la música ha sido un refugio para olvidar los problemas que pasan en su vida diaria.
Su mejor amigo, Fernando, siempre lo ha apoyado, ya que es tres años mayor que él, siempre lo ayuda con sus problemas y le da consejos, al igual que sus amigos Max y Santiago.
El estrés cada vez era más contra él, César sentía que se ahogaría tarde o temprano, al ver sus resultados de bachillerato, al ver que no había quedado con nadie de sus compañeros, ver cómo todo su mundo se venía abajo, que no tenía un plan para el futuro y que no sabía en nada, por el estrés que se apoderaba de su mente, pensamiento y nublaba su vista.
Él solo rezaba y pedía una mano la cual le diera el brillo y lo salvaría de ahogarse en ese estrés. La música relajaba, pero no quitaba el estrés, era parte de él y era una forma tan sincera de tratar con ello. Así empezó a practicar un instrumento y se metió en la iglesia. El estrés se controló, pero cada vez que pasaba un problema, regresaba más fuerte y más.
Un día, fue a misa temprano y a ayudar en el servicio. Una chica, cuyo gran brillo era simplemente perfecto, verla y hablarla con esa seguridad y ver esa belleza a simple vista era espectacular. Se presentó con el nombre de Ximena. César quedó cautivado, hasta con el nombre, simplemente eres perfecta.
Así fue como, a la semana siguiente, empezaron a hablar. César fue el primero en conversar con ella, estaba muy nervioso y no podía controlar por ese mismo estrés, pero Ximena tenía un brillo tan fuerte que la oscuridad que atormentaba a César fue simplemente desapareciendo.
Así mismo, había algo en César que le decía por qué ella es tan perfecta y tiene un gran brillo, es como si ya la hubiera conocido desde otra vida. Así mismo, empezaron a hablar y cada día fue mejor para Cesar desde que la conoció, fue perfecto.
Parece que su brillo estaba ocultando al estrés y lo estaba regresando a su forma de inicio. Esto es grandioso, es simplemente perfecta y mi corazón es de ella totalmente. Nuestra química parece de otro mundo, como si estuviéramos conectados por siempre y como si fuéramos el uno para el otro.
Así fue como Cesar se confesó a Ximena, pidiendo su mano y su corazón, a lo que Ximena reaccionó con nervios y dijo sí. El amor surgió con fuerza. Ximena lo abrazó y empezó a transmitir un color diferente, un color brillante, y, por primera vez, me sentí amado y que mi estrés se estaba borrando con el amor de ella.
Así empezó César con la preparatoria, la cual no conocía a nadie de su salón y tenía miedo, pero aun así tenía ese brillo que Ximena le dio y, para César, le dio seguridad. Y así empezó a hablar con la gente, dejó de pelear y se empezó a adaptar a este estilo propio.
Cesar empezó a ser el mismo, sin filtros, ayudando a las personas de corazón y con alegría, siempre dándole consejos a las personas que más lo necesitaban y apoyando. Y en eso surgió una meta propia: cambiarse al turno matutino.
Estuvo mucho tiempo esforzándose arduamente, noche tras noche, proyectos, tareas, estudiando para exámenes finales y, así, poco a poco, fue reconocido por maestros y alumnos. Incluso logró hacer cosas que nunca había hecho. Con el apoyo de Ximena y su familia, logró hacer cosas increíbles.
Así fue como el estrés fue derrotado totalmente, fue encerrado en una prisión llena de luz, la cual no puede manifestarse de ninguna manera. Y así César comprendió que pudo superarse cada vez más y cada día, dejando una nueva luz y meta que seguir en su día a día, concluyendo con un César motivado y disciplinado, levantándose cada mañana y siempre llevando una gran sonrisa con él, así concluyendo la derrota del estrés para siempre.
FIN
Autor: Julio César Medina Cervantes
Título: El amor en tiempos de guerra
Proyecto de la materia de Lengua y Comunicación II
Año:2026



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