"El monstruo verde", cuento de Brian Zenteno Aguilar.
- Irlanda Tena Lúa
- 11 mar
- 3 Min. de lectura

En el año 2026 vivía un chico llamado Jorge Martínez, un joven de 16 años que estudiaba la preparatoria. Su mejor amigo era Andrés López, un compañero de salón de 17 años. Andrés era delgado, algo nervioso, pero muy valiente; nunca se negaba a ayudar a los demás.
Ambos vivían en un pequeño pueblo que apenas comenzaba a crecer. Había pocas escuelas, pocos edificios y las calles casi siempre estaban tranquilas. Para ellos era un lugar simple, pero lleno de recuerdos.
Después de unas largas vacaciones regresaron a la preparatoria. Durante las primeras dos semanas todo parecía normal. Sin embargo, un día algo comenzó a llamar su atención.
Cerca de la escuela había un edificio alto que funcionaba como oficina. Allí trabajaba un hombre llamado Víctor. Siempre vestía traje negro y gafas oscuras, y llegaba con una maleta que parecía demasiado llena, como si estuviera a punto de romperse.
Jorge y Andrés sospechaban que dentro no había dinero.
En realidad, Víctor había creado una sustancia extraña: un suero capaz de transformar a cualquier persona en un ser monstruoso. Quien se lo inyectara no solo cambiaría físicamente, sino que también perdería su razón y solo pensaría en destruir todo a su paso.
Al día siguiente ocurrió algo extraño.
El pueblo, que normalmente era silencioso, comenzó a temblar ligeramente. Algunas personas ni siquiera lo notaron, pero Jorge y Andrés estaban seguros de que no era normal.
Decidieron seguir el origen del temblor.
Mientras más avanzaban, más fuerte se volvía. Finalmente llegaron al edificio de Víctor. De repente, el lugar empezó a derrumbarse. Era uno de los pocos edificios grandes del pueblo, y estaba cayendo frente a sus ojos.
Cuando todo quedó en silencio, pensaron que había terminado.
Pero entonces… algo emergió de entre los escombros.
Era un monstruo verde gigante, de más de tres metros de altura.
Los dos amigos salieron corriendo. La criatura era lenta, pero aterradora. Poco después llegaron la policía y los reporteros, aunque el caos fue tan grande que muchas personas tuvieron que evacuar.
Horas después, Jorge y Andrés lograron reunirse con sus familias y se refugiaron en un hotel fuera del pueblo.
Encendieron la televisión.
El lugar donde habían vivido toda su vida estaba completamente destruido.
Al principio solo sintieron miedo. Pero Jorge decidió investigar. Buscó información en internet hasta encontrar un caso muy parecido ocurrido veinte años atrás. En ese entonces también había aparecido un monstruo similar.
La diferencia era que en aquel tiempo existía una cura.
El problema era que el científico que conocía la fórmula había muerto seis años antes.
Investigando más, descubrieron algo impactante: ese científico era el padre de Víctor. Víctor no solo había recreado el experimento… también había usado el suero en sí mismo para destruir todo a su paso.
El pueblo quedó completamente devastado.
Jorge no podía quedarse de brazos cruzados. Decidió ir al laboratorio donde, según los registros, el padre de Víctor había creado el invento por primera vez.
Andrés decidió acompañarlo.
El lugar estaba abandonado, lleno de polvo y telarañas. Buscaron durante horas sin encontrar nada… hasta que Andrés descubrió una puerta secreta.
Estaba vieja, pero abierta.
En el centro de la habitación había un libro antiguo. Al leerlo descubrieron algo importante: la cura ya existía, pero estaba escondida en otro compartimiento secreto que solo conocía el padre de Víctor.
Parecía que todo estaba perdido.
Sin embargo, encontraron un pequeño cuaderno con una dirección. La cura estaba en el mismo lugar, pero enterrada a cien metros bajo tierra.
Sin perder tiempo, llamaron refuerzos para excavar.
Después de varios días de trabajo finalmente lograron encontrar el frasco con la cura.
Pero había otro problema.
El monstruo ya se dirigía hacia la ciudad donde estaban refugiados.
Jorge y Andrés viajaron rápidamente hacia allí. Cuando llegaron, la criatura ya había destruido gran parte del lugar.
Ahora era aún más grande.
Medía más de seis metros.
Intentaron inyectarle la cura varias veces, pero el monstruo destruía todo a su alrededor. Muchos rescatistas tuvieron que retirarse.
Entonces Jorge tomó una decisión.
—Si nadie lo hace… lo haré yo.
Tomó la cura y corrió hacia la criatura.
El monstruo intentó aplastarlo con su enorme mano, pero Jorge esquivaba cada golpe con saltos y acrobacias. Finalmente logró acercarse lo suficiente.
Y le inyectó la cura.
El efecto fue inmediato.
La criatura comenzó a debilitarse hasta volver a su forma humana: Víctor.
La policía lo arrestó mientras los sobrevivientes de la ciudad celebraban.
Entre la multitud solo se escuchaba un nombre repetirse una y otra vez:
—¡JORGE! ¡JORGE! ¡JORGE!
Aquel día, un joven de 16 años salvó a toda una ciudad.
Y su valentía se convirtió en una historia que nadie en ese lugar olvidaría jamás.
FIN
Autor: Brian Zenteno Aguilar
Título: El monstruo verde
Proyecto de la materia de Lengua y Comunicación II
Año: 2026



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