"El corazón de las manecillas", cuento de Alexa Paola Guzmán Hernández
- Irlanda Tena Lúa
- 1 mar
- 3 Min. de lectura

El reloj del pueblo estaba detenido desde hacía once años, siete meses y tres días. Nadie recordaba la hora exacta en la que dejó de latir, pero todos recordaban por qué. Desde entonces, San Bruna vivía en una especie de pausa invisible. Los días pasaban, la gente envejecía, pero algo profundo permanecía inmóvil, como una herida que nunca terminaba de cerrar.
Tomás tenía diecisiete años y odiaba ese reloj. Cada mañana lo miraba desde la ventana de su cuarto: oxidado, con las manecillas clavadas como un par de ojos muertos.
Su madre decía que no había que remover el pasado, que algunas cosas se rompían para siempre. Pero Tomás no pensaba igual. Él había perdido a su padre el día que el reloj se detuvo y, desde entonces, sentía que el tiempo también se le había roto por dentro.
San Bruna era un pueblo pequeño, de calles de tierra y silencios largos. Todos se conocían, todos se cuidaban y todos evitaban hablar de aquella noche. Tomás creció entre miradas esquivas y frases incompletas, con la sensación constante de que le estaban ocultando algo. Hasta que una tarde, revolviendo el viejo taller de su padre, encontró una libreta cubierta de polvo.
La libreta estaba llena de dibujos, fórmulas extrañas y anotaciones escritas con una letra nerviosa. En la primera página, una frase lo dejó helado:
“𝑬𝒍 𝒕𝒊𝒆𝒎𝒑𝒐 𝒏𝒐 𝒔𝒆 𝒓𝒐𝒎𝒑𝒊𝒐́, 𝒍𝒐 𝒅𝒆𝒕𝒖𝒗𝒊𝒎𝒐𝒔.”
Tomás sintió un golpe seco en el pecho. Pasó las hojas con rapidez, leyendo sobre un experimento, sobre un intento desesperado por “salvar el pueblo”.
Su padre había sido relojero, sí, pero también algo más: un obsesivo del tiempo, de los segundos que se escapan y de las decisiones que no se pueden deshacer. Según la libreta, la noche del accidente hubo una tormenta brutal. El molino cayó, el cerro amenazó con venirse abajo y San Bruna estuvo a punto de desaparecer. El experimento de su padre buscaba ganar tiempo, solo unos minutos para evacuar. Pero algo salió mal.
Desde ese día, Tomás empezó a notar cosas extrañas: personas que repetían las mismas frases sin darse cuenta, recuerdos que no encajaban y sueños que parecían ajenos. Cada vez que se acercaba al reloj, escuchaba un tic-tac apenas perceptible, como un corazón latiendo.
Decidido a hacer lo que nadie se había atrevido, quiso terminar lo que su padre empezó. No fue fácil. El pueblo reaccionó con miedo y rabia cuando lo vieron manipulando el reloj. Todos le decían que se detuviera, que no moviera la desgracia, que el pasado debía quedarse enterrado. Pero Tomás ya estaba demasiado firme en su decisión. No buscaba héroes ni perdón, solo quería respuestas.
La noche que decidió activar el mecanismo, una tormenta idéntica a la de años atrás se desató sobre el pueblo. El viento rugía, los truenos sacudían el cielo y parecía que todo iba a romperse otra vez. Tomás subió al campanario con las manos temblando y el corazón desbocado. Cada engranaje que ajustaba parecía resistirse, como si el tiempo no quisiera moverse.
Y entonces lo entendió… El reloj no estaba roto. Estaba sosteniendo algo.
Al reactivarlo, el tiempo volvió a fluir, pero también regresó todo lo que había quedado atrapado. Con lágrimas mezcladas con la lluvia, giró la última llave. El reloj sonó: tic-tac. Y el pueblo entero se estremeció. Los recuerdos reprimidos estallaron en la mente de todos.
Tomás cayó de rodillas, destrozado, mientras el reloj marcaba la hora exacta.
Al amanecer, el pueblo era distinto. No había destrucción ni tragedia… solo memoria. Por primera vez, la gente lloraba y se abrazaba.
Tomás volvió al taller de su padre y colocó la libreta en una repisa. Ya no dolía igual, porque ahora entendía todo. El reloj seguía funcionando, marcando cada segundo sin piedad ni pausas.
Cada mañana, Tomás volvía a mirarlo desde su ventana. Y lo que entendió fue esto: el tiempo no lo cura todo, pero avanzar es la única forma de vivir, porque mientras el tiempo avanza, él también puede hacerlo.
FIN
Autor: Alexa Paola Guzmán Hernández
Título: El corazón de las manecillas
Proyecto de la materia de Lengua y Comunicación II
Año:2026



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