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"El mensaje que nunca llegó", cuento de William Santiago Santana Ortíz



El teléfono vibró una sola vez sobre mi escritorio.


No lo tomé.


No fue por descuido, fue por miedo. A veces el miedo se disfraza de cansancio, de “luego lo veo”, de “seguro no es tan importante”. Afuera, el día seguía como siempre: voces, pasos, el reloj avanzando sin pedir permiso. Yo también seguí… creyendo que el tiempo esperaba por mí.


Horas después, cuando por fin miré la pantalla, el mensaje ya no estaba.


Esa noche no pude dormir. Algo en el pecho me pesaba, como si hubiera dejado una puerta abierta en medio de una tormenta. Cerré los ojos y entonces lo vi: era yo, pero no exactamente. Tenía la misma voz,

el mismo rostro, solo que los ojos le dolían de tanto recordar.


—Tenías que leerlo —me dijo con un susurro—. Ese mensaje podría cambiarlo todo.


Quise responderle, explicarle que no lo hice a propósito, que estaba confundido, que no sabía qué decidir. Pero él negó con la cabeza. No estaba enojado… estaba cansado.


—Yo soy lo que pasa cuando callas —continuó—. Cuando dejas que el miedo decida por ti.


Intenté tocarlo, pero se desvaneció como humo. En su lugar quedó el silencio. Ese mismo silencio que antes me parecía cómodo, ahora se sentía cruel.


Al día siguiente entendí lo que había perdido. No era solo un mensaje. Era una oportunidad. Era la posibilidad de haber hecho lo correcto, de haber sido valiente aunque temblaran las manos. Nadie vino a salvarme. No hubo héroes ni finales felices inmediatos. Solo consecuencias… y aprendizaje.


Ahora sé que el verdadero villano nunca estuvo afuera. Vivía dentro de mí, susurrándome que esperar era más fácil que actuar. También aprendí que a veces el único regalo que recibimos es una advertencia, y si no la escuchamos, la vida se encarga de repetir la lección de otra forma.


Hoy miro mi teléfono cada vez que vibra.


No porque tenga miedo de perder un mensaje, sino porque entendí algo más importante:

Las decisiones que ignoramos también escriben nuestra historia.

Y algunas, aunque no lleguen a tiempo, nos cambian para siempre.


FIN


  • Autor: William Santiago Santana Ortíz

  • Título: El mensaje que nunca llegó

  • Proyecto de la materia de Lengua y Comunicación II

  • Año:2026



 
 
 

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