"Garnacho y el gancho al destino", cuento de José Manuel Mata De La Cruz
- Irlanda Tena Lúa
- 1 mar
- 2 Min. de lectura

Hace muchos años existía un joven llamado Garnacho, quien se crió en Cd. Juárez, Chihuahua. Tenía veintisiete años y su profesión era ser padre de iglesia. Era una persona muy carismática con los niños, quienes lo querían mucho y pasaban tiempo con él jugando a las atrapadas o a la pelota. Los niños eran muy fans de un cantante: nada más y nada menos que Juan Gabriel.
Un día, mientras jugaban a la pelota, lo vieron salir de una Michoacana. Los niños querían pedirle una foto, pero les daba un poco de vergüenza, así que le dijeron a Garnacho. Él se tomó el atrevimiento de pedirle una foto para los niños, a lo cual Juan Gabriel le dijo que no y que no le estuviera quitando su tiempo, ya que él era una estrella y no un simple padre. Garnacho le contestó:
—Solo una foto, amigo. Ellos son tus fans, ¿a poco les harías eso a los niños?
A lo que Juan Gabriel respondió que sí y que Garnacho se le cuadrara y le dijera: «¿A poco sí?».
En eso llegó el mejor amigo de Garnacho, Pánfilo, quien rápidamente intervino y dijo:
—Dale suave, dale suave.
Y así, agarrando a Garnacho, se lo llevó del lugar.
En camino a la iglesia, Garnacho vio a María, una muchacha muy linda cuya profesión era trabajar en la maquila. Se quedó embobado viéndola y se regresó, pero su amigo Pánfilo lo agarró de la camisa y le dijo:
—Vámonos.
Ya yéndose, Garnacho vio la casa de un viejo amigo, David, un señor de la tercera edad. Garnacho y Pánfilo tocaron la puerta y salió David, quien los recibió con mucha alegría en su jacal. Después, hablando del sueño que tenía Garnacho de ser boxeador, David le regaló unos guantes de box que usó en su juventud. En ese momento, Garnacho se propuso cumplir su sueño de ser un gran boxeador.
Al día siguiente, su amigo Pánfilo fue por él con guantes, cuerdas y manoplas, y lo llevó a un lugar donde solo había un árbol con un costal. Así entrenó durante un mes, hasta que se encontró con un obstáculo: otro boxeador llamado el Canelo Álvarez, con quien se enfrentó y perdió por nocaut.
Su amigo Pánfilo y David comenzaron a entrenarlo nuevamente y, un día, Garnacho, regresando de entrenar, vio a Canelo Álvarez con la muchacha que le gustaba. Entonces se propuso entrenar más y más para vencerlo.
Peleó por segunda vez y ganó con un gancho al hígado, haciendo caer a Canelo Álvarez. Después, Garnacho se dirigió a su casa y se topó con David, quien le dijo que Juan Gabriel los había humillado nuevamente. Garnacho corrió hasta encontrarlo otra vez en la Michoacana. Se le acercó y le dio un gancho, haciendo que Juan Gabriel cayera directamente a sus pies.
En camino a casa, Garnacho se volvió a encontrar con María, quien lo felicitó por su logro y por lo que había hecho. Desde entonces se hicieron grandes amigos hasta el final.
FIN
Autor: José Manuel Mata De La Cruz
Título: Garnacho y el gancho al destino
Proyecto de la materia de Lengua y Comunicación II
Año:2026



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