"La noche en el faro abandonado", cuento de Alan Omar Delgado Andrade
- Irlanda Tena Lúa
- 1 mar
- 3 Min. de lectura

Era una noche oscura y tormentosa en la costa de México. El faro abandonado se erguía en la punta del acantilado, como un gigante dormido. Tres amigos, Ana, Luis y Carlos, decidieron explorar el faro en busca de un tesoro legendario.
Ana era una joven aventurera, siempre en busca de emociones fuertes. Luis era un experto en historia y leyendas, y Carlos era un genio de la tecnología. Juntos, formaban un equipo formidable.
Al llegar al faro, se encontraron con una figura misteriosa, la señora García, que les advirtió que no debían subir al faro. "Es peligroso", dijo. "No es un lugar para jóvenes como ustedes".
Pero los tres amigos, ansiosos por encontrar el tesoro, no le prestaron atención. Comenzaron a subir las escaleras en espiral, mientras la tormenta rugía afuera. De repente, escucharon un ruido extraño, como un susurro en el viento. Ana se detuvo en seco. "¿Qué fue eso?", preguntó.
Luis y Carlos se rieron, pensando que era solo el viento. Pero entonces, la luz del faro parpadeó y se apagó. La oscuridad era total.
De repente, la voz de la señora García se escuchó en la oscuridad. "¡Salgan de aquí, ahora! ¡No es seguro!" Pero era demasiado tarde. El faro comenzó a temblar y los tres amigos se dieron cuenta de que estaban atrapados.
Mientras intentaban encontrar una salida, se encontraron con un hombre misterioso, el señor Jenkins, que les dijo que era un guardián del faro. "Ustedes no deberían estar aquí", dijo. "El faro tiene un secreto, y no puedo dejar que lo descubran".
Ana, Luis y Carlos se miraron entre sí, confundidos. ¿Qué secreto podía tener el faro? Decidieron seguir al señor Jenkins, que les llevó a una habitación secreta en el fondo del faro.
Allí, encontraron un cofre antiguo con un mensaje encriptado. Carlos comenzó a trabajar en el código, mientras Ana y Luis exploraban la habitación. De repente, Luis gritó. "¡Miren esto!"
En la pared, había un mural que mostraba una escena de un naufragio. Ana se dio cuenta de que el mural era una pista para resolver el misterio del faro.
"El tesoro no es oro ni joyas", dijo Carlos, descifrando el código. "Es un secreto que puede cambiar la historia".
De repente, la señora García apareció en la habitación. "Ustedes no deberían saber esto", dijo. "Pero ya es demasiado tarde. El secreto del faro es que fue construido sobre un antiguo templo maya. Y el tesoro es la llave para desbloquear su poder".
El faro comenzó a temblar de nuevo, y los tres amigos se dieron cuenta de que debían escapar. Pero ¿cómo? El señor Jenkins les dio un mapa y les dijo que siguieran el camino secreto.
Ana, Luis y Carlos corrieron por el laberinto de pasillos, perseguidos por la señora García y el señor Jenkins. Finalmente, llegaron a la salida y se lanzaron al mar, justo cuando el faro se derrumbaba detrás de ellos.
Cuando llegaron a la orilla, se dieron cuenta de que el tesoro no era lo que esperaban. Pero habían descubierto un secreto que cambiaría su vida para siempre.
Meses después, Ana, Luis y Carlos se encontraban en la selva maya, en busca del templo. Habían recibido un mensaje anónimo que les indicaba que el templo estaba en peligro.
Al llegar al templo, se encontraron con un grupo de hombres armados que intentaban activar la máquina. "¡No lo hagan!", gritó Ana.
Pero era demasiado tarde. La máquina se activó, y una energía intensa comenzó a emanar del templo. Los hombres armados se retiraron, y los tres amigos se quedaron solos.
"¿Qué hemos hecho?", preguntó Luis.
"No sé", respondió Carlos, "pero creo que deberíamos encontrar una manera de apagarla".
Ana se dio cuenta de que la energía del templo estaba conectada a la luna. "La luna está llena esta noche", dijo. "Si podemos sincronizar la máquina con la luna, podríamos apagarla".
Los tres amigos trabajaron juntos, utilizando sus habilidades para sincronizar la máquina con la luna. Finalmente, la energía se apagó, y el templo se calmó.
Cuando salieron del templo, se encontraron con la señora García y el señor Jenkins. "Ustedes han pasado la prueba", dijo la señora García. "Son los nuevos guardianes del templo".
Ana, Luis y Carlos se miraron entre sí, sabiendo que su aventura había terminado. Pero también sabían que siempre estarían listos para la próxima aventura.
FIN
Autor: Alan Omar Delgado Andrade
Título: La noche en el faro abandonado
Proyecto de la materia de Lengua y Comunicación II
Año:2026



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