"Proyecto VR1P", cuento de Ángel Gabriel González Holguín
- Irlanda Tena Lúa
- 1 mar
- 4 Min. de lectura

Alguna vez has tenido esa sensación de estar atado a algo o a alguien, de que por más que te alejes sientes que, tarde o temprano, vas a volver, porque sí, eso pasa.
Cuando yo trabajaba para Cinema Flash Company, una industria de cine muy avanzada para su tiempo, empecé en el año 1935 como transportador de carga. Estuve dos años en el puesto hasta que me hicieron jefe. Era la última carga antes de que me ascendieran; debía recuperar los planos y el prototipo de un dispositivo que el equipo de invención estaba creando. Hasta que, un fatídico día, el plantel donde trabajaban se empezó a incendiar. El fuego consumió una cuarta parte del lugar. Cuando entraron a recuperar los cuerpos, no encontraron nada. No es que se hayan hecho ceniza; es que no estaban. Nadie sabe qué pasó, pero tampoco quieren saberlo.
Feb./1936
Hora: 4:35 a. m.
Lugar: Londres
—Oye, David, ¿por qué rayos me haces trabajar tan tarde? —dijo, tapándose la boca mientras terminaba de vestirse.—Lo sé y lo siento, Arthur, pero no podemos perder los planos y el prototipo.—¿Planos? ¿Prototipo? —preguntó Arthur.—Sí, verás, los inventores, antes del incendio, estaban trabajando en algo llamado Cinema VR.LP. No sabemos exactamente qué hacía, pero por los informes creemos que sería como vivir la película en primera persona.—¿Cómo haría eso? —dijo Arthur.—Creo que era introduciendo un rollo de película en una especie de mini reproductor que estaría conectado por un cable a un casco con audífonos.—Ok, pero ¿otros saben dónde están los planos y el prototipo?—¡Sí! —exclamó David—. Los planos seguramente están en la oficina del encargado del proyecto y el prototipo debería estar en la sala de pruebas.—Bueno, ya estoy llegando al lugar, ¿me escuchas? …—¿David? ¿Me escuchas?—Sí, ya te escucho. Cuando encuentres los planos, comunícate por el radio de la oficina, ¿entendiste, Arthur?—Sí.—Ok, te estaré esperando.
—Bueno, terminemos esto de una vez.
Arthur bajó de la camioneta y caminó hacia la entrada. Una vez dentro empezó a buscar algún mapa del lugar y, después de media hora, lo encontró. Vio que la oficina estaba en el último piso y la sala de pruebas en el sótano. Empezó subiendo las escaleras hacia la oficina principal. Mientras lo hacía, sintió que lo observaban. Empezó a oír ruidos y, mientras más subía, más fuertes se volvían. Cuando llegó al pasillo frente a la oficina, vio que ésta estaba intacta, como si el tiempo se hubiera detenido. Al salir del trance empezó a buscar los planos, encontrándose en un cajón, e inmediatamente se comunicó con
David a través del radio.
—¡David! ¿Me escuchas?—Si, fuerte y claro. ¿Ya tienes los planos?—Sí, afirmativo, los tengo aquí. Ahora mejor ir dirigiéndome a la sala de pruebas.—Por cierto, cuidado. Ve para allá tranquilo, porque para entrar tienes que pasar por la sala de maquinaria y no sé si está en buenas condiciones. Hazlo con cuidado.—Ok, tendré cuidado. Te veo.
Arthur se dirigió hacia el sótano rápidamente, sintiendo los ruidos más fuertes. Al voltear hacia atrás, sintió que unas cosas lo perseguían. Parecían cadáveres y, al mirarlos bien, se dio cuenta de que eran los cuerpos de los trabajadores. Alcanzó a ver la puerta de la sala de maquinaria; logró entrar a tiempo
y bloquearla. Al mirar los cuerpos, vio un dispositivo en sus cabezas, parecía una cámara antigua.
—¡Pero qué carajos eran esas cosas! ¡No puedo seguir con esto, me tengo que ir! ¡Pero no puedo salir con esas cosas afuera!
Al voltear vio otra puerta y, al mirar adentro, observó más cadáveres con esas cámaras. Se puso a pensar en cómo pasar.
—¿Debo correr directo? No, porque si no los voy a atraer y luego no voy a poder salir. ¿Qué puedo hacer?
Entonces se le ocurrió que podía disfrazarse como uno de ellos, pero no sabía cómo.
—Creo que tendré que quitarle la cámara a uno.
Con temor abrió la puerta, atrajo a uno de los cuerpos haciendo poco ruido y empezó a forcejear con él. Mientras más lo mantenía a raya, más fuerza ponía en sus ataques.
Después de un rato logró vencerlo y quitarle la cámara de la cabeza. Al retirarla, vio que la parte cubierta estaba totalmente hundida.
—¡Qué mierda!
En ese momento dudó en ponerse la cámara, pero aún así se la colocó.
—Ja, ja… no pasó nada.
Procedió a abrir la puerta y, con miedo, pasó entre los cuerpos hasta la sala de pruebas. Una vez dentro tiró el casco, quitándose la cámara de la cabeza y tomando el dispositivo.
—David, ya tengo el casco. Voy a salir.—¿Dónde te estás ubicando, Arthur?—En un radio en la sala de pruebas. Ya voy a salir.
En ese momento escuchó un rugido y, al ver por la puerta, observó una criatura enorme. Su piel pálida, con una postura encorvada; sus huesos podían verse a través de ella y tenía aspecto desnutrido.
—¡David! ¡David!—¡Qué pasa!—¡Hay una criatura enorme junto con los demás cadáveres!—¿Criaturas?
¿Cadáveres? ¿De qué hablas?—¡Cuando bajé al sótano me persiguen unos cadáveres con cámaras en la cabeza! ¡Haz algo!—¿Pero qué? Si te digo algo tardará mucho en llegar.—¡Clave!—Espera, puedo guiarte para salir con cuidado. ¿Tienes los planos del plantel?—Si.—Vas a tener que correr con el radio.
—Está bien. ¿Por dónde voy?
—En uno de los cubículos de prueba debe haber una escotilla de emergencia. Búscala.—La encontré, estoy bajando por ella.—Debes estar en un pasillo largo.—Si.—¿Ves algo al final?—Sí.
En ese momento se escucha el mismo rugido y, segundos después, un estruendo. El techo se agrieta y cae con el monstruo encima de los escombros.
—¡Aaahhhh!—¿Qué pasa, Arthur?—Es esa cosa, rompió el techo y me está siguiendo.
Arthur corre lo más rápido que puede, su respiración agitada y sus piernas dando lo mejor de sí.
—¡David, ya vi la puerta!—¡Qué bien!—Hay un problema.—¿Cuál?—La puerta está abollada.—Da unos pasos atrás, corre y empújala con todas tus fuerzas. ¿Entendiste?—Sí.
Arthur realiza los pasos mientras el monstruo está cada vez más cerca. Corre hacia la puerta y con su hombro la empuja, logrando abrirla. Sale y ve los primeros rayos de sol. Al voltear, observa al monstruo correr hacia él, pero al entrar en contacto con los rayos del sol retrocede instintivamente hacia la sombra.
Arthur corre, rodea la fábrica, sube a su camioneta y se va de ahí.
Al día siguiente, David se retiró de su puesto y yo tomé su lugar como jefe de carga y recuperación. Y hoy, veinte años después de esa noche, no dejo de pensar en ese lugar.
FIN
Autor: Ángel Gabriel González Holguín
Título: Proyecto VR1P
Proyecto de la materia de Lengua y Comunicación II
Año:2026



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